En la industria pecuaria moderna, pocas amenazas generan pérdidas tan significativas y, al mismo tiempo, tan invisibles como las micotoxinas. Aunque en muchos casos no provocan mortalidades inmediatas ni signos clínicos evidentes, su impacto acumulativo puede deteriorar seriamente la productividad, la eficiencia alimenticia, el desempeño reproductivo, la inocuidad alimentaria y la rentabilidad operativa.
Para directores generales, gerentes de producción, responsables de calidad, especialistas en nutrición y tomadores de decisiones del sector agroindustrial y pecuario, comprender el riesgo asociado a las micotoxinas ya no es opcional: hoy representa un componente estratégico de competitividad empresarial.





